El oscuro secreto del crudo iraní: el trabajador enfermo que ENAP ocultó tras intoxicación masiva

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El procedimiento asociado al crudo iraní salió mal. Un olor desconocido comenzó a emanar desde el Terminal Marítimo en Quintero de ENAP y se debieron tomar medidas de urgencia. Primero se sellaron piscinas con espuma, pero ésta se comenzó a volar con el viento. Luego se puso una carpa, pero un trabajador de la faena se enfermó. Caso aparte es el de la seremi de Medio Ambiente de la región de Valparaíso, quien también sufrió síntomas de intoxicación.

Eran las 03:15 horas de la madrugada del 31 de agosto de 2018 cuando Alejandro Espinoza, asesor de prevención de riesgos de Suatrans -empresa especialista en atención de emergencias medioambientales-, dio aviso de lo que ocurría al interior del Terminal Marítimo de ENAP en Quintero. Tomó contacto de urgencia con la central de comunicaciones. Su aviso era simple, pero no menos preocupante: uno de los operarios había caído enfermo.

Tras la emanación de un potente hedor reportado por los propios trabajadores, debido al drenaje del agua que contenía el crudo iraní, ENAP debió reaccionar rápido.

Atrás había quedado el Cabo Victoria, buque que el 9 de agosto de 2018 ya había descargado miles de metros cúbicos de Iranian Heavy en Quintero, tras zarpar desde la región del Bío Bío. El agua extraída del crudo quedó en piscinas y el extraño olor -que había sido advertido por primera vez a las 19:30 horas del 17 de ese mes- aún se mantenía en el Terminal Marítimo de la estatal en la región de Valparaíso.

En ese escenario fue que Hugo Salas, uno de los prevencionistas de riesgo del terminal, sugirió una solución improvisada para detener los olores: cubrir todas las piscinas donde hubo aguas filtradas del crudo iraní con espuma.

“Se ocupó una (espuma) para incendio industrial AR-AFFF, que es orgánicamente biodegradable, no daña la salud, tiene las certificaciones americanas y guardia costera de Estados Unidos. Esto lo digo porque los gringos prohíben la utilización de cualquier producto que genere un riesgo mayor en el caso que llegue al mar”.- Extracto de la declaración que prestó Hugo Salas ante la PDI

El proceso era simple y la espuma -que viene en tambores- estaba en el mismo terminal. El componente se conectó a un dosificador, manguera y pitón “de alta expansión” de boca ancha, “cosa de generar un colchón rápido” para cubrir las piscinas.

El proceso resultó ser útil, pues según el propio Salas “disminuyó notoriamente la emanación de olores desde las piscinas” del terminal. Aunque… tenía una dificultad, pues -dependiendo de las condiciones del viento- literalmente se volaba y había que repetir el procedimiento.

Por eso, cuando personal de la PDI llegó a inspeccionar la planta de ENAP la noche del 25 de agosto de 2018, se encontró con la espuma repartida por Remodelación.

Parte del equipo de la policía civil lo conformaba la subcomisaria Alicia Saavedra, quien declaró: “Al recorrer el sector, me percaté de la presencia de restos de espuma, que se encontraba en ciertas partes de la piscina. Al parecer se había disuelto o había sido llevada por el viento”.

“Esta también estaba presente en ciertas áreas del suelo y de los estanques API. De forma inmediata iniciamos los peritajes respectivos”, acotó.

Ella también resultó intoxicada tras visitar la estatal, pero no es la única funcionaria pública que sufrió los efectos de la contaminación tras la inspección a varias empresas. Según consta en las pesquisas del Ministerio Público, la seremi de Medio Ambiente de la región de Valparaíso, María Victoria Gazmuri, también está dentro de los afectados.

Dos días más tarde el propio de la Barrera -quien es jefe regional del organismo- volvió a reportar “un fuerte olor que era emitido de la superficie del líquido acumulado”.

“Recuerdo que en una ocasión, no recuerdo el día exacto, se comenzó a volatilizar la espuma, por lo que se apuró el tema del encarpado, para evitar que siguiera sucediendo”, agregó Salas.

La transferencia de una piscina a otra, sin embargo, no estuvo exenta de complicaciones y es parte crucial de la investigación, pues el agua filtrada debía pasar por tuberías y luego una canaleta que estaba a abierta.“El camino entre las dos piscinas API, de Ampliación y Remodelación, es a través de una tubería que pasa por las calles Cortés, bajo tierra. Pasa GNL, pasa luego el camino principal y aparece en el sector de Remodelación. En ese lugar aparecen 100 metros de tubería y luego se iba a una canaleta que pasaba frente a las oficinas”.- Extracto de declaración de David Díaz Díaz, inspector marítimo.

Al policlínico

Luego de cubrir la piscina, se debían retirar los residuos. Para ello se requirió de personal de Suatrans, empresa especialista en atención de emergencias medioambientales.

Según consta en la bitácora de trabajos de esa compañía, el equipo llegó a las 09:03 horas del 26 de agosto de 2018 a las dependencias de la estatal.

Una hora y 20 minutos después, tras una reunión con el jefe de Operaciones Terrestres del terminal, Carlos Lizana y con el Departamento de Prevención de Riesgos de ENAP, se decidió comenzar con las obras y se solicita evaluar la posibilidad de ingresar personal extra para retirar el producto restante.

Los trabajos comenzaron con la conexión de un camión de vacío y partieron succionando los residuos desde arriba de la carpa. No obstante, ENAP evaluó positivamente las labores, por lo que abrieron la cobertura y se permitió que los operarios entraran a la laguna. Todo ello, para que pudieran trabajar más rápido y bajo la mirada atenta de Edmundo Piraino, gerente de la Refinería Aconcagua, quien se presentó en el lugar.“El monitoreo continuo del producto es crucial, ya que los contaminantes presentes en el aire pueden presentar una gran amenaza al personal involucrado en la emergencia y también en la comunidad en general”.- Extracto de anotaciones en la hoja de actividades de Suatrans

Pero, el ejecutivo apuró aún más el proceso y solicitó a Suatrans aumentar nuevamente la dotación. El proceso continuó sin novedades, aunque bajo una advertencia: se sugiere precaución extra, pues las protestas en Quintero ya se habían desatado. Los ánimos estaban encendidos, habían manifestantes en el cordón industrial y cualquier movimiento podía llamar la atención de la población.

Fue así como se llegó al 31 de agosto. Esa noche se desarrollaba de manera normal, al igual que otras, salvo un sobresalto: una falla en el equipo de iluminación los dejó a oscuras. La situación logró superarse casi una hora después, pasadas las 01:00 horas.

Las faenas prosiguieron, pero a eso de las 03:15 de la madrugada Alejandro Espinoza, asesor de prevención de riesgos de Suatrans, dio un llamado de emergencia. Uno de los operadores de la empresa había caído enfermo.

“Se había sentido mal, presentando mareos y dolor de cabeza, por lo que se siguieron los protocolos de seguridad, siendo retirado del lugar con el apoyo del Sr. Carlos Joansen -operador rescatista de Suatrans”, consta en el registro de la firma.

Inmediatamente fue llevado al policlínico de ENAP en Concón, ubicado a unos 20 kilómetros del terminal. Allí fue recibido y monitoreado hasta que a las 05:21 horas fue atendido por el médico de turno de la estatal. El facultativo estimó que ya no tenía complicaciones.

Consultado ENAP por esta situación señalaron que estos hechos “ocurrieron muchos días después de las intoxicaciones y se produjeron con ocasión de una maniobra que nada tiene que ver con el crudo iraní”.

Enap

“A las autoridades se les alertó la existencia de drenajes los días previos a las intoxicaciones y por este motivo se visitaron todas las instalaciones del terminal, cumpliendo con todas las medidas de seguridad que exigen esta clase de visitas”, añadieron.

“El crudo iraní no tiene ningún tipo de restricción por su calidad; se comercializa en todo el mundo y proviene de una de las cinco potencias mundiales en la producción de crudo. Se trata de un buen producto que resulta absurdo demonizar y presentar como un veneno”, detallaron.

Flashback y el primer imputado

Eran las 18:44 horas del sábado 4 de agosto de 2018 cuando Bomberos volvió a autorizar el ingreso a Mallplaza Trébol en Talcahuano. Aún faltaba poco más de dos semanas para que se desataran las intoxicaciones en la región de Valparaíso y el principal centro comercial de Concepción había sido cerrado momentos antes.

Los clientes debieron ser evacuados rápidamente, al igual que en la Clínica Biobío, ubicada a un costado, a raíz de la emanación de un gas desconocido.

Miles de personas que se desplazaban por el sector quedaron atrapadas en el taco que se formó. Uno de los afectados era Carlos Lizana, jefe de Operaciones Terrestres del Terminal Marítimo de ENAP Quintero.

El ingeniero había llegado hasta la región días antes para tomar conocimiento del procedimiento que realizaría la Refinería Bío Bío al crudo iraní que llegó desde Medio Oriente y que luego sería enviado a la denominada Zona de Sacrificio.

Lizana visitó la planta ubicada en Hualpén y Oxiquim en Coronel, para conversar sobre los riesgos del formaldehído, aditivo que se le agregó al Iranian Heavy y consiguió el préstamo de un formaldemeter, dispositivo que permite monitorear el proceso de inyección.

Se había alojado en el Hotel Ibis, frente al centro comercial. Esperó su taxi, pero se tuvo que mover, porque el chofer no podía avanzar por la congestión que generó la emergencia en el sector.

Precisamente Lizana es el primer funcionario de la estatal en declarar en calidad de imputado por las intoxicaciones masivas ocurridas en 2018. BioBioChile tuvo acceso exclusivo a su testimonio, contenido en la carpeta de Fiscalía, en el que explicó su viaje.

“Yo vine a Bío Bío a tomar conocimiento de todas las consideraciones de seguridad para el manejo del aditivo. Cuando vine ya se había definido que el crudo se iba aditivar porque presentaba riesgo en el manejo del crudo sin aditivar, riesgo a las personas principalmente”, sostuvo el profesional, añadiendo que dentro de sus funciones no es normal viajar a dicha refinería.
“El petróleo iraní es un crudo como cualquier otro. No es un producto tóxico y menos aún desconocido en la industria de los combustibles”.- Comunicado público de ENAP del miércoles 14 agosto de 2019

La declaración (ver archivo adjunto) tuvo lugar en Concepción el 29 de julio de 2019. En ella se refirió también a los hechos ocurridos en el terminal de Quintero, desde la llegada del crudo iraní hasta lo ocurrido al operario de Suatrans. El ingeniero civil químico llegó acompañado de los abogados Alejandro Godoy Donoso y Cristian Muga Aitken. Este último, adquirió notoriedad pública como defensor del sacerdote Fernando Karadima.

Sobre lo ocurrido al trabajador derivado al policlínico de la petrolera, Lizana sostuvo que no recordaba los detalles, aunque reconoció que “con seguridad” se lo hicieron saber. “Me lo debió reportar el operador jefe en el mail que envía al final del turno”, añadió.

-¿Se considera incidente o accidente (los síntomas del trabajador)?

“Habría que preguntar a prevención de riesgos, lo común es que si hay algún golpe es un accidente, pero esto que se siente mal un trabajador, y luego regrese al trabajo, es algo que un prevencionista debiera saber”.

-¿Fue informado a la autoridad sanitaria?

“Lo desconozco”.

-“¿Quién debía reportarlo?

“Está el reporte, tomó conocimiento con Juan Pablo Rhodes, pero creo que es el prevencionista operativo quien se dedica a la parte administrativa de esto, quien informa para el debido registro, pero no estoy seguro cómo funciona el mecanismo de reporte de incidentes. Está también el registro en el Poli (Policlínico de ENAP en la Refinería Concón de Aconcagua)”.

fuente/BB.cl

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